Liderar sin género

¿Es realmente imprescindible el género dentro del liderazgo empresarial?

Para tener contexto de cómo llegamos a ver figuras tan relevantes en el mundo empresarial, es importante tener en cuenta que fue hace tan solo unas décadas que estos lugares son ocupados por hombres y por mujeres en una medida más equitativa, sin embargo, independiente del género, son algunas características de liderazgo las que marcan la diferencia en un equipo de alto desempeño.

Según Alfredo Diez, Coach ejecutivo experto en liderazgo femenino de TISOC (The International School of Coaching) “La dinámica empresarial se ve muy enriquecida con la incorporación del colectivo femenino ya que la intuición, empatía, disposición para el trabajo en equipo y el buen trato son capacidades presentes en las mujeres”, algo muy similar opina Carolina Angarita, quien al preguntarle sobre su rol de presidenta de Google en Colombia afirma que “El tema femenino es absolutamente esencial, está demostrado científicamente que, a mayor diversidad, mejores resultados”.

En el área de los negocios, por ejemplo, sociólogos contemporáneos han llegado a definir un estilo de liderazgo congruente al género. Esto quiere decir que hombres y mujeres se dirigen a sus subordinados en formas diferentes. Las diferencias consisten en que las mujeres prefieren un estilo democrático mientras que los hombres se sienten más a gusto con uno directivo.

Las mujeres alientan la participación, comparten el poder y la información y tratan de fortalecer los sentimientos de valía de sus seguidores. Prefieren dirigir por medio de la inclusión y confían en su carisma, experiencia, contactos y habilidades en el trato personal para influir en los demás. Por su parte, los hombres son más proclives a usar un estilo directivo, de mando y control, y se apoyan en la autoridad formal de su puesto como base de influencia.

(Comportamiento Organizacional, Stephen Robbins, Pg 163. 5ta Edición. 1998)

Si bien, mujeres y hombres son distintos, cuando de liderar se trata lo que se requiere son, características que, si no se poseen de forma natural, lo importante es que se tenga todo el potencial para desarrollarlas. En el siguiente artículo abordaremos 4 características de liderazgo empresarial que se identifican tanto en hombres y mujeres a la hora de realizar su labor y la importancia de esas características en las organizaciones.

1- “Una mala persona no llega nunca a ser un buen profesional” – Howard Gardner

Derribando paradigmas, podría decirse que principalmente los buenos profesionales que ocupan cargos de liderazgo de por sí, son buenos seres humanos, tal como lo afirma el neurocientífico y psicólogo de Harvard, Howard Gardner, autor de la teoría de las inteligencias múltiples: “En realidad, las malas personas no pueden ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes” … “No alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia. Si no te comprometes con los objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética”. Los mejores profesionales son siempre excelentes, comprometidos y éticos, y sin duda, esas son características que podemos encontrar sin importar el género, lo que nos deduce una vez más, que para liderar se empieza por ser buena persona.

2- La constante curiosidad por aprender

Una de las características más importantes de los buenos líderes está relacionada con la curiosidad y el gusto por aprender cosas nuevas que los impulsan a buscar estar en constante formación y actualización profesional. Brindarles esta misma posibilidad a sus colaboradores, motivándolos con esto a adquirir herramientas que les permitan desempeñar mejor su cargo y crecer, es de vital importancia a la hora de liderar. Por otro lado, los buenos líderes independientemente del género, comparten la habilidad para identificar las fortalezas de sus colaboradores y enfocarse en potencializar sus capacidades, entregándoles retos que los empoderen para lograr objetivos claros y medibles que los hagan sentir capaces y sobresalientes en aquello que se proponen hacer.

3- Empatía con su equipo de trabajo y empoderamiento a sus seguidores

Un aspecto fundamental para liderar de forma integral, consiste en lograr la empatía suficiente para tomar en cuenta y capitalizar lo que los miembros de su equipo piensan y sienten. Como lo diría el que fue elegido como ejecutivo del siglo XX, el empresario americano Jack Welch “Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder”. Creando así, espacios de diálogo, vínculos claros, reconocimiento y  la gestión positiva de problemas y situaciones dentro de las compañías y entre los mismos equipos de trabajo. Una vez más Welch nos recuerda que sin importar cuál sea el foco de tu negocio, si no estás rodeado de las personas adecuadas no hay garantía del éxito en lo que te propongas hacer. “Finalmente, el éxito en los negocios se reduce a tres palabras: personas, producto y beneficios. Si no te rodeas de las personas adecuadas, no tienes mucho que hacer con las otras dos”

4- Toma de decisiones acertada y recursividad en la solución de problemas

La asertividad en la toma de decisiones es uno de los retos a los cuales los líderes se ven enfrentados a diario, la cual debe estar acompañada de cierta agudeza y tacto, ya que resultan claves para el presente como para el futuro de las compañías. En el proceso de toma de decisiones se pueden identificar cuatro fases principales: Definir el problema, someterlo a análisis, evaluar las alternativas con las que se cuenta para solucionarlo, la selección de alguna o algunas y su rápida ejecución.

Silvia L. Saravia Matus en su ensayo Género y Liderazgo: Perspectiva Histórica concluye que: “Los estudios de alta gerencia muestran una nueva tendencia de liderazgo. Se trata de la adopción del estilo de liderazgo andrógeno, que disminuye los impactos de género. Se conjugan los mejores rasgos de los estilos masculinos y femeninos. Sin duda alguna, estas combinaciones puestas en práctica reportarán grandes y mayores beneficios para la vida en comunidad, porque a fin de cuentas el ser humano debe optar siempre por el equilibrio y la síntesis en todas sus facetas, dejando atrás los prejuicios y las dañinas posturas extremistas”

Este extracto hace parte del ensayo Género y Liderazgo: Perspectiva Histórica tomado de su primer libro titulado “Reflexión, Antología de Ensayos” publicado en Managua en el año 2003.



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De emprendedor a empleado

horarios de un emprendedor

Cómo sacar provecho a este camino que quizá ya habías recorrido.

Muchas veces hemos leído artículos en los que de forma emotiva nos dan consejos sobre el gran paso de empleado a empresario, sin embargo, muy pocas veces nos han presentan el caso de empresario a empleado, quizás porque para muchos puede parecer un experiencia de mucha frustración que no quieran recordar y dar a conocer. En este artículo encontrarás 6 consejos para superar un emprendimiento fallido, y lograr así, acomodarte nuevamente a la rutina laboral.

1 – Eres un emprendedor innato y eso marca la diferencia

Desde el momento en que decidiste realizar tu idea y convertirla en tu propio negocio, marcó la diferencia en tu camino. Ya has recorrido un trecho que aún muchos ni siquiera saben que existe. Por ser emprendedor tienes características que muchas empresas buscan en su equipo de trabajo. Eres recursivo a la hora de realizar tu labor, te apasiona realmente lo que haces y en tu mente está activado el chip de la eficiencia, no sólo porque sabes que cada minuto de tu día cuenta, sino que ya conoces que hasta el mínimo desperdicio pasará cuenta de cobro.

Siéntete satisfecho de lo que has logrado y contagia a tus compañeros de esas habilidades que aprendiste en tu recorrido como emprendedor. Quizás de esta forma encuentres el socio que te acompañará en tu próximo reto de emprendimiento. Si aún no estás convencido que volver a la rutina como empleado de 8 horas de trabajo en una oficina, recuerda esta frase de quien después de muchos intentos inventó la bombilla eléctrica:

“No he fracasado.

Acabo de encontrar 10.000 maneras que no funcionan”

Thomas Alva Edison

1 – Saca provecho nuevamente a tu estabilidad económica

Después de algunos meses para algunos, o unos años para otros, ahora tienes la tranquilidad que por todo el trabajo que realices recibirás una compensación. En estos momentos recordarás las temporadas en las que como emprendedor sacrificabas todo aquello que recibías para invertirlo a tu negocio. En esta nueva etapa como empleado, quincenalmente o mensualmente recibirás tu salario con el que no sólo podrás ahorrar para empezar tu nueva idea de negocio, sino que también podrás disfrutar de esos antojos que no pudiste darte en el pasado.

Sabemos que por tus cualidades como emprendedor ves el dinero de forma distinta, muchos empleados reciben su remuneración como una ganancia económica que pueden invertir en el negocio de otros,  y necesariamente no  les genere independencia económica. Como emprendedor buscas una meta, nuevos retos que generan resultados y que en algún momento podrán brindarte la independencia económica que buscas. Quizás esta frase pueda resultar familiar para ti, pero vale la pena recordártela en estos momentos en los que sientes que estás sacrificando tus sueños: “Emprender es vivir unos años de tu vida como la mayoría de la gente no lo hace. Así puedes vivir el resto de tu vida como la mayoría de gente no puede” – Anónimo. En este nuevo camino como empleado siente la tranquilidad que este puedes tomarlo como aprendizaje para esa nueva idea de negocio que ya está rondando en tu cabeza.

2 – Recorre este camino ya conocido y aprende de nuevo

¿Madrugas todos los días entre semana para estar en la oficina a las 8 de la mañana? Disfruta este proceso, tienes todas las habilidades para destacarte en tu nuevo trabajo, tomas riesgos con soluciones revolucionarias e innovadoras a la hora de realizar tus tareas. Como emprendedor tu trabajo fue reconocido y tus ideas fueran respetadas, ahora como empleado el reto es mayor, pero también puedes lograrlo. Integra a compañeros de trabajo a alcanzar metas comunes y desarrollar los proyectos de la empresa. Identifica características y formas de  hacer las cosas que puedan replicarse y aplicarse en un futuro para tus ideas de negocio, nútrete de los procesos de la compañía en la que estás y ajusta las tuercas que creas para optimizar al máximo los resultados. Como empleado tienes la ventaja de experimentar e innovar en nuevas formas de hacer las cosas, permítete fallar, eso sí, recuerda tener un plan B que te permita dar solución rápidamente para cumplir con los resultados con los que te comprometiste. Ten claro una cosa, si trabajas en una empresa, en cualquier momento puedes tomar la decisión de tomar un nuevo rumbo hasta sentirte satisfecho.

3 – Conéctate con negocios de tu entorno y realiza networking

Si tienes la oportunidad de estar trabajando en el mismo sector de tu último negocio, esta es la ocasión para que te conectes con aliados, proveedores y clientes, valida con ellos sobre los errores que pudiste haber tenido en el pasado, e indaga sobre nuevas perspectivas para trabajar en el futuro. Si por el contrario en tu faceta como empleado estás  en un sector distinto al de tu emprendimiento, aprovecha esta oportunidad para generar nuevas ideas de negocio que puedan funcionar, encuentra problemas y falencias que detectes y desarrolla un plan de negocio que pueda devolverte tu espíritu emprendedor. Ten presente esta frase cada día de tu trabajo y verás que sacarás el máximo provecho de esta etapa laboral. “El networking es preguntar y escuchar para averiguar en qué podemos aportar valor”

4 – Aprovecha tu tiempo libre

En estos momentos te estarás preguntando, cuál tiempo libre si tengo un trabajo que demanda 40 horas semanales, pues bien, si volvemos atrás, en promedio un emprendedor trabaja más de esas horas a la semana, e inclusive los fines de semana y festivos, y tú más que nadie lo sabes porque lo has vivido. Aprovecha tu tiempo libre para pasar tiempo con tu familia y amigos, para retomar ese libro que aún sigue en tu mesa de noche y aún no has terminado. Antes de empezar a trabajar en la mañana aprovecha para hacer ejercicio, 40 minutos o 1 hora para caminar, trotar o hacer una rutina de pesas. Al medio día, a la hora del almuerzo, intenta compartir con tus compañeros de trabajo e indaga sobre sus proyectos e ideas, quizás encuentres en ellos aliados para sacar adelante tu nuevo emprendimiento en un futuro. Recuerda algo, mientras Steve Jobs ideaba en su cabeza lo que hoy conocemos como Apple, trabajaba en Pixar, años antes de la producción de Toy Story.

5 – Inténtalo de nuevo

Si sientes que es hora de intentar un nuevo emprendimiento o retomar el que ya tenías recuerda validar primero que: tienes el capital para realizar inversión, has validado tu idea en el mercado, y además cuentas con aliados y clientes interesados en tu producto o servicio. Antes de renunciar a tu trabajo, asegúrate de que esta idea de negocio es realmente lo que te apasiona. Si sientes que no debes desaprovechar el empleo que tienes y que puedes crecer profesionalmente en él, quítate de la cabeza que para emprender es necesario renunciar a tu trabajo, o por lo menos no en la fase inicial. Tendrás que duplicarte y aprovechar al máximo cada minuto de tu jornada, pero mientras navegas en el mar del emprendimiento, tendrás el ancla del empleo que te dará estabilidad en un comienzo.

Ya lo sabes, la vena del emprendimiento estará siempre en ti y eso es valioso para cualquier compañía que te contrate, porque tienes características y habilidades que harán que tu trabajo sea extraordinario. Puedes aprovechar esta oportunidad para repensar y encontrar nuevas perspectivas para tu idea de negocio, siempre y cuando no pierdas el compromiso que tienes como empleado de una empresa.