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- Edith Wharton

La creatividad no consiste en una nueva manera, sino en una nueva visión.

Liderar sin género

liderar sin género

¿Es realmente imprescindible el género dentro del liderazgo empresarial?

Para tener contexto de cómo llegamos a ver figuras tan relevantes en el mundo empresarial, es importante tener en cuenta que fue hace tan solo unas décadas que estos lugares son ocupados por hombres y por mujeres en una medida más equitativa, sin embargo, independiente del género, son algunas características de liderazgo las que marcan la diferencia en un equipo de alto desempeño.

Según Alfredo Diez, Coach ejecutivo experto en liderazgo femenino de TISOC (The International School of Coaching) “La dinámica empresarial se ve muy enriquecida con la incorporación del colectivo femenino ya que la intuición, empatía, disposición para el trabajo en equipo y el buen trato son capacidades presentes en las mujeres”, algo muy similar opina Carolina Angarita, quien al preguntarle sobre su rol de presidenta de Google en Colombia afirma que “El tema femenino es absolutamente esencial, está demostrado científicamente que, a mayor diversidad, mejores resultados”.

Para  evidenciar la diferencia de liderazgo en hombres y mujeres vale la pena mencionar algunos apartes del texto Género y Liderazgo: Perspectiva Histórica escrito por Silvia L. Saravia Matus, en el que se describe:

En el área de los negocios, por ejemplo, sociólogos contemporáneos han llegado a definir un estilo de liderazgo congruente al género. Esto quiere decir que hombres y mujeres se dirigen a sus subordinados en formas diferentes. Las diferencias consisten en que las mujeres prefieren un estilo democrático mientras que los hombres se sienten más a gusto con uno directivo.

Estas (las mujeres) alientan la participación, comparten el poder y la información y tratan de fortalecer los sentimientos de valía de sus seguidores. Prefieren dirigir por medio de la inclusión y confían en su carisma, experiencia, contactos y habilidades en el trato personal para influir en los demás. Por su parte, los hombres son más proclives a usar un estilo directivo, de mando y control, y se apoyan en la autoridad formal de su puesto como base de influencia. (Comportamiento Organizacional, Stephen Robbins, Pg 163. 5ta Edición. 1998)

Este extracto hace parte del ensayo Género y Liderazgo: Perspectiva Histórica tomado de su primer libro titulado “Reflexión, Antología de Ensayos” publicado en Managua en el año 2003.

 

Si bien, mujeres y hombres son distintos, cuando de liderar se trata lo que se requiere son, características que, si no se poseen de forma natural, lo importante es que se tenga todo el potencial para desarrollarlas. En el siguiente artículo abordaremos 4 características de liderazgo empresarial que se identifican tanto en hombres y mujeres a la hora de realizar su labor y la importancia de esas características en las organizaciones.

1- “Una mala persona no llega nunca a ser un buen profesional” – Howard Gardner

Derribando paradigmas, podría decirse que principalmente los buenos profesionales que ocupan cargos de liderazgo de por sí, son buenos seres humanos, tal como lo afirma el neurocientífico y psicólogo de Harvard, Howard Gardner, autor de la teoría de las inteligencias múltiples: “En realidad, las malas personas no pueden ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes” … “No alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia. Si no te comprometes con los objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética”. Los mejores profesionales son siempre excelentes, comprometidos y éticos, y sin duda, esas son características que podemos encontrar sin importar el género, lo que nos deduce una vez más, que para liderar se empieza por ser buena persona.

2- La constante curiosidad por aprender

Una de las características más importantes de los buenos líderes está relacionada con la curiosidad y el gusto por aprender cosas nuevas que los impulsan a buscar estar en constante formación y actualización profesional. Brindarles esta misma posibilidad a sus colaboradores, motivándolos con esto a adquirir herramientas que les permitan desempeñar mejor su cargo y crecer, es de vital importancia a la hora de liderar. Por otro lado, los buenos líderes independientemente del género, comparten la habilidad para identificar las fortalezas de sus colaboradores y enfocarse en potencializar sus capacidades, entregándoles retos que los empoderen para lograr objetivos claros y medibles que los hagan sentir capaces y sobresalientes en aquello que se proponen hacer.

3- Empatía con su equipo de trabajo y empoderamiento a sus seguidores

Un aspecto fundamental para liderar de forma integral, consiste en lograr la empatía suficiente para tomar en cuenta y capitalizar lo que los miembros de su equipo piensan y sienten. Como lo diría el que fue elegido como ejecutivo del siglo XX, el empresario americano Jack Welch “Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder”. Creando así, espacios de diálogo, vínculos claros, reconocimiento y  la gestión positiva de problemas y situaciones dentro de las compañías y entre los mismos equipos de trabajo. Una vez más Welch nos recuerda que sin importar cuál sea el foco de tu negocio, si no estás rodeado de las personas adecuadas no hay garantía del éxito en lo que te propongas hacer. “Finalmente, el éxito en los negocios se reduce a tres palabras: personas, producto y beneficios. Si no te rodeas de las personas adecuadas, no tienes mucho que hacer con las otras dos”

4- Toma de decisiones acertada y recursividad en la solución de problemas

La asertividad en la toma de decisiones es uno de los retos a los cuales los líderes se ven enfrentados a diario, la cual debe estar acompañada de cierta agudeza y tacto, ya que resultan claves para el presente como para el futuro de las compañías. En el proceso de toma de decisiones se pueden identificar cuatro fases principales: Definir el problema, someterlo a análisis, evaluar las alternativas con las que se cuenta para solucionarlo, la selección de alguna o algunas y su rápida ejecución.

Para finalizar vale la pena nuevamente mencionar a Silvia L. Saravia Matus quien en su ensayo Género y Liderazgo: Perspectiva Histórica concluye que:Los estudios de alta gerencia muestran una nueva tendencia de liderazgo. Se trata de la adopción del estilo de liderazgo andrógeno, que disminuye los impactos de género. Se conjugan los mejores rasgos de los estilos masculinos y femeninos. Sin duda alguna, estas combinaciones puestas en práctica reportarán grandes y mayores beneficios para la vida en comunidad, porque a fin de cuentas el ser humano debe optar siempre por el equilibrio y la síntesis en todas sus facetas, dejando atrás los prejuicios y las dañinas posturas extremistas”

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